Edward Cullen: Bella, no quiero que me acompañes. (...)
Bella Swan: ¿Tú... no... me quieres?
Edward Cullen: No.
Porque mentir y herir al corazón¿?
Bella Swan: (...) Tú me amas. (...)
Edward Cullen: Con todo mi ser.
Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío... El amor concede a los demás el poder para destruirte. A mí me habían roto más allá de toda esperanza.
Me sentía atrapada en una de esas pesadillas aterradoras en las que tienes que correr, correr hasta que te arden los pulmones, sin lograr desplazarte nunca a la velocidad necesaria